Encuentro en la oscuridad

Me reuní con las investigadoras y les conté lo que había pasado. Ellas a su vez me contaron lo que descubrieron. Rastrearon el auto hasta un depósito en la zona portuaria, que parece ser el escenario del crimen. Las cámaras de seguridad de la zona todavía no aportaron pistas significativas. Mientras tanto seguirían investigando las pistas del Palacio.

Con Sylvia revisamos los expedientes del personal de mantenimiento para ver quién podría tener el conocimiento necesario para ser la mensajera. De los expedientes que revisamos, 3 de ellas daban con el perfil. Las interrogamos, pero negaron todo y no pudimos verificar que ninguna haya estado en mi oficina ni en los pasillos donde secuestraron a Senia.

Desalentada, volví a mi oficina. Sobre mi escritorio había una nota.

“Al volver encuéntreme en el pasillo”.

Decidí seguir el juego. Fui hasta el panel, lo abrí y bajé las escaleras hasta el pasillo de mantenimiento.

-Alteza, le dije que no confiara en nadie.

Esa voz venía de alguna sala fuera de mi vista. Tampoco se podía ver mucho en ese pasillo pobremente iluminado.

-Dónde estás? Quién eres? -pregunté.
-Soy empleada de mantenimiento. Llámeme Rose.
-Por qué no te interrogamos hoy?
-Se corrió la voz entre nosotras que nos interrogarían y fui a robar mi expediente. Así evité que me llamen.
-Por qué debo confiar en tí? Podrías ser la espía y con tu conocimiento podrías escuchar conversaciones y repetirlas al enemigo.
-Podría pero no lo haré. Intento advertirle de aquellas a quienes usted considera sus amigas. De mí no se preocupe: deseo el regreso de los Franc aún menos que usted.
-Y cómo sé que debo confiar?
-Sus enemigas ya saben que tenemos esta charla. No creo que viva mucho más, antes debo advertirle. La asesina de Senia es una ministra. Senia intentaba encontrarse con usted, pero fue engañada, intentaba darle documentos sobre espías en el palacio pero fue interceptada por su asesina y silenciada.
-Y tú cómo sabes todo esto?
-Escuché conversaciones. Y encontré esto.

Un dispositivo de almacenamiento cayó a mis pies. Era de rango ministerial.

-Qué es esto?
-No lo sé. Está encriptado. Pero lo encontré en el pasillo donde secuestraron a Senia.
-No vio a nadie? No podría aunque sea reconocer las voces?
-Podría. Prepare muestras y le diré quiénes son.
-No puede ir con la Policía o el Servicio Secreto?
-No. Los espías lo sabrían.
-No sea paranoica. El servicio secreto reporta directamente a mí.
-La jefa reporta a usted. Es una ministra. No confíe.
-Pero cómo sabe todo esto?
-Lo supuse. Ya intentaron matarme. Debo tener razón.
-Venga conmigo y hablemos con Sylvia.

En eso sonó un disparo, justo a mis espaldas. Me di vuelta pero alguien me empujó violentamente y salió corriendo. Me levanté enseguida y seguí sus pasos: estaba huyendo hacia la salida. Corrí hacia allí pero no pude llegar a tiempo. Las dos guardias estaban en el piso, apenas con vida. Llamé a la guardia mientras seguía corriendo, queriendo alcanzar a la intrusa, pero al llegar a la calle no pude distinguir a nadie entre el tráfico.

Llamé a Tyria.

-Venga al Palacio. Dejaré al Servicio Secreto fuera de la investigación. No puedo confiar en nadie salvo usted.

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