Rehenes

Luego de llamar a Tyria, retrocedí hasta donde escuché el disparo, pero no encontré nada. Pensé que encontraría el cadáver de la misteriosa Rose, pero quizá logró escapar. Volví a mi oficina por la puerta detrás del panel y ahí me esperaba mi mamá.

-Hay una situación de rehenes -me dijo apenas me vio.
-Qué pasó?
-Tu ministra, Jivia, encerró a su personal en su oficina y amenaza con matar a todas.
-Qué quiere?
-No sé. Dice que solamente hablará contigo.

Fui hasta la oficina de Jivia. El Servicio secreto ya estaba rodeando el lugar. Golpeé la puerta.
-Soy Nora. Qué quieres?
-Quiero un auto que me lleve al aeropuerto. Y de ahí a la capital de Uylein.

Lariuylein está en el borde de nuestra zona de control. De ahí sería fácil huir a territorio enemigo.

-Bien, pero primero libera a los rehenes. Por qué haces esto?
-Sé todo. Sé que me buscan.
-Por qué te buscarían?
-Yo maté a Senia!
-Todavía no sabemos quién la mató.
-No seas estúpida, Nora. Confieso. Maté a Senia. Ahora, haz que me vaya.
-Bueno, déjame arreglar los detalles. Por qué lo hiciste?
-Paso información a los Franc. Senia me descubrió y tuve que deshacerme de ella.
-Además confiesas que eres espía?
-Sí, Nora, soy todo eso. Ahora déjame ir o mataré a todas.
-No te creo. Explícame mejor.
-Senia sospechó de mí desde que me nombraste. Me descubrió cuando hablaba con mi contacto. Entonces intentó encontrarse en secreto contigo, pero la engañé y la llevé a un pasillo sin cámaras. Ahí la secuestré y me la llevé al puerto. Ahí la maté y volví al Palacio a arrojar su cadáver en tu puerta.
-No puedes ser tú. La asesina no actuó sola. Quiénes son tus cómplices?
-Fui yo sola. Los testigos se equivocan.

Llegó Tyria. Me la llevé a un rincón y le expliqué lo que pasaba.

-Hay otra forma de entrar a esa habitación? -me preguntó Tyria.
-Sí. Yo la distraeré mientras tú entras por el pasillo de mantenimiento. Ven conmigo.

Fuimos a la oficina vecina y le indiqué como llegar a donde estaba Jivia. Luego volví al pasillo.

-Está el auto en la puerta -dije-. Sal y te llevaré yo misma.
-Bien, pero nada de trucos.
-Nada de trucos.

En ese momento sonó un disparo. Imaginé que sería Tyria entrando, así que me acerqué y entré.

-Todavía vive -dijo Tyria.

Jivia estaba en el suelo. Su hombro sangraba.

-Llévenla al hospital -ordené-. Tyria, buen trabajo.

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