Siguiendo pistas

Ya pasaron dos semanas del asesinato de Senia. La prensa se enteró de que el auto era del Gobierno y que la asesina probablemente trabaje en el Palacio, y hasta mis propias ministras están preocupadas. La investigación de la Policía y el Servicio Secreto progresa y tienen nuevas pistas, pero no están ni cerca de arrestar a alguien. Mi oficina es un caos. Y además mi madre está aquí!

Mi madre acaba de salir. Fue una dura charla.

-¿Por qué acabo de echar a 10 periodistas de mi sala de prensa que pedían información sobre el caso?
-Es que aun no hay sospechosos.
-Lo sé. Leí el informe de situación. Sé que estás haciendo tu trabajo, pero dales algo. Asegúrales que estamos investigando.
-De acuerdo.
-Quiero además que te reúnas con Alicia y conmigo para discutir la logística de nuestra invasión a Belger.
-Ese proyecto lo tenía Senia, lo estamos retomando.
-Quiero un borrador de ese informe mañana a mediodía. Los detalles podemos arreglarlos luego.
-De acuerdo, mamá, así será.

Ese informe. El informe faltante del que Jivia me habló, que había manejado Senia. No figura la copia en el backup, lo cual es muy raro. Realmente lo habrán borrado? Con qué fin? Habrá caído en manos enemigas?

“Sé quién mató a Senia. No confíe en nadie”.

Esa nota sigue en mi escritorio. Quién la habrá dejado? En esta oficina no hay cámaras. Fui a la antesala y le pregunté a mi secretaria.
-Recibiste tú esta nota?
-No, Nora, nunca la vi.
-Entró alguien a dejarla?
-De ningún modo. No vi a nadie.

Cómo habrá entrado alguien a mi oficina sin ser visto?

Una luz en uno de los paneles cerámicos de mi oficina me recordó la salida anti pánico que vi en el plano del Palacio. Supuestamente nadie conoce esta salida, no figura en los planos públicos disponibles en sistema: solamente en las copias impresas que Adriana y yo modificamos al relevar el palacio cuando lo retomamos. Para abrirlo hay que darle un golpe seco en el lugar adecuado.

El panel se abrió. Adentro, una escalera caracol que desciende hacia el pasillo de mantenimiento. De ahí se puede ir a cualquier parte si uno sabe el camino. Bajé la escalera y caminé unos pasos; de repente tuve una idea: en qué dirección es el pasillo donde secuestraron a Senia? Creo que era un piso más abajo…

Encontré el lugar. Me di cuenta de que todo el palacio está diseñado para que la gente de mantenimiento vaya a cualquier parte sin ser vista, por pasillos secundarios y ascensores y escaleras de difícil acceso para quien no sabe a dónde va. Para mantener la prolijidad y que todo funcione sin que se vea como. Al volver de ahí encontré la sala de máquinas y ahí un dispositivo de almacenamiento tirado en el piso. Lo levanté y vi que había sido aplastado.

Mientras miraba el dispositivo, me di cuenta. ¡Parte del personal de mantenimiento había trabajado para los Franc! Nosotras mantuvimos esas operarias al retomar el palacio, a condición de ser fieles. La mensajera debe ser una de ellas.

Al darme cuenta volví a mi oficina y llamé al Servicio Secreto.

-Buscamos a una empleada del Palacio que trabajó para los Franc -le dije a la investigadora-. Reúnanse conmigo mañana.

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